Toni Rumbau sobre o “Barriga Verde” de Borja Insua

Con motivo do pasado Festival Internacional de Teatro de Feria do Parque das Marionetas de Zaragoza, Toni Rumbau escribiu unha crónica na Revista de Títeres Titeresante sobre a actuación de Borja Insua e o seu Barriga Verde, que reproducimos a continuación:

Borja Insúa es un titiritero dotado de unas cualidades excepcionales: con experiencia y formación de actor, provisto de una voz de gran potencia y noble sonoridad grave, y agasajado por los dioses con una energía colosal, ha encontrado en el títere de cachiporra y el personaje de Barriga Verde la forma ideal para desplegar todas estas cualidades. Un género que requiere energía, pero que exige al practicante doblegarse a los principios de la disciplina sintética. Una bendición para Borja, pues a su derroche de energías le va muy bien someterse a las bridas de la sujeción estilística.

También las limitaciones de tiempo de las actuaciones en el Parque de las Marionetas, que no deben sobrepasar los veinte minutos, le obligó a condensar las rutinas de manipulación. Borja se ha adaptado a estas condiciones con espartana disciplina, desarrollando fragmentos de su historia de Barriga Verde, en la que el personaje quiere casarse con Rosita, contra las intenciones del padre de ella que la quiere esposa de un general del ejército. Un enredo que llevará a Barriga Verde a enrolarse a las milicias y que sólo puede acabar con el desenlace canónico: a estacazos como manda la Cachiporra.

Pero entregado como está Borja Insua a las artes callejeras y populares del teatro, quiso vestir la presentación de los títeres de guante con otras actuaciones de complemento a cargo de un juego de muñecos movidos à la planchette, bin acompañado con una gaita, más la intervención de varias marionetas en sucesivos números al más puro estilo del cabaret callejero. En sus presentaciones en el Parque de las Marionetas, Borja sacó a algunos de sus personajes de hilo más queridos: el gaiteiro Avelino Cachafeiro, el Sin Papeles bailón, a Jimmy Hendrix con su guitarra, al mismísimo Camarón de la Isla y al músico Pablo Sarasate. Y no podía faltar su cabra Rivelina, que hizo las delicias del público con sus irrupciones alocadas metiéndose por entre el respetable.

Fue impresionante ver a esta fuerza titiritera de la naturaleza desplegar sus aptitudes bajo la disciplina de las bridas estilísticas del género, en una combinación entre el derroche de la generosidad teatral y la contención del arte medido, en un ejercicio de explícito dramatismo actoral que ofreció al público desnudas las esencias del arte escénico. Una lección adicional al propio divertimento de los títeres, que Borja Insua regaló al público con espontánea generosidad.

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